sábado, 17 de octubre de 2009

T-Bone Walker, el Bluesman con alma de jazz

La figura del guitarrista de blues siempre ha suscitado leyendas e historias en la imaginería popular norteamericana. La fama de pendencieros y buscavidas les ha acompañado por cada garito donde han actuado. Almas de carretera polvorienta y cruce de caminos, de los que se decía que podían vender su alma al diablo para alcanzar la fama y la maestría con la guitarra. También se les consideraba en la mayoría de los casos mujeriegos y bebedores impenitentes, y por esto más de uno tuvo que salir por piernas de algún tugurio alguna vez. Sin embargo, cuando abrían su gastada funda y sacaban su vieja guitarra la gente enmudecía para escuchar los blues que surgían de lo más profundo de su ser. El blues era el lamento de las almas atormentadas por el amor, o la voz que se alzaba contra una vida llena de miserias o el canto espiritual que les conectaba directamente con dios. Era una música que calaba hondo en la gente que se identificaba rápidamente con el mensaje. Así, a principios de los años veinte y con el empuje de las compañías discográficas, emergió el blues como género aunque englobado en lo que entonces se denominó música racial. A partir de entonces y hasta la fecha, ha evolucionado a través de fusiones con otros géneros y la aparición de nuevos estilos, hasta convertirse en una de las músicas más influyentes. Es innumerable la cantidad de artistas importantes que han tocado o simplemente compuesto canciones de blues. Y uno de los más importantes y quizás también uno de los más injustamente olvidados es el músico tejano T-Bone Walker.



Aaron Thibeaux Walker nació en Linden, Texas, el 28 de mayo de 1910. Fue el único hijo de una familia afroamericana que, huyendo de la miseria, tuvo que emigrar dos años después del nacimiento del vástago a la ciudad de Dallas. En las calles de esta ciudad T-Bone conoció al que se convertiría en su mentor y Pigmalión musical, el gran Blind Lemon Jefferson. Siendo muy joven, aprendió todos los secretos de la guitarra haciendo de lazarillo para el padre del blues en Texas. Cuando apenas era un adolescente, pudo conseguir la suya propia y comenzó a actuar en cualquier esquina de la ciudad por un puñado de monedas. De ahí paso a actuar por diversos locales como acompañante de artistas de Dallas, hasta que en 1929 debutó grabando un single de la mano del sello Columbia con el nombre de Oak Cliff T-Bone. Como puede apreciarse, T-Bone es una corrupción fonética de su apellido Thibeaux, demasiado complicado de leer pensaría. Después de esto, T-Bone emigró a la ciudad de Los Ángeles en 1934. En la dorada California se estableció como artista residente en el club Little Harlem, formando una pequeña banda que le acompañaría en cada show. De esta forma, graba algunos sencillos y comienza a girar por todo el país, actuando en la meca del blues, Chicago, y en la meca de todo, Nueva York, a finales de los años treinta. De regreso en Los Ángeles, graba discos con importantes bandas de jazz y swing, reforma su propia banda y empieza a tocar por los clubes white-only más importantes de Hollywood. Aquí se empieza a fraguar la importancia que T-Bone tiene para la evolución de la guitarra en el blues. Este, empieza a aportar fraseos y riffs propios del jazz a sus composiciones blues, lo que le abre enormemente el abanico de posibilidades que tiene su instrumento. En septiembre de 1946, T-Bone firma un contrato en exclusiva con el sello Black & White. Junto al productor Ralph Bass graba en 15 meses 49 temas de donde saldrán sus mayores éxitos. Entre ellos, joyas del género como Call It Stormy Monday o T-Bone Shuffle que convierten a T-Bone en el músico de blues más influyente de esa época. En esta colección de canciones se siembra la semilla que florecerá en las generaciones de guitarristas de blues y rock venideras. Así los riffs de T-Bone se reflejarán en los futuros de trabajos de B.B King, Buddy Guy, Chuck Berry, Albert Collins, Albert King o el mismísimo Hendrix. La innovación de T-Bone no se queda solo en el estudio, sino que se convierte en toda una atracción sobre el escenario, tocando en posturas imposibles, realizando acrobacias con el instrumento o realizando fraseos con la guitarra por detrás de su cabeza. En la primavera de 1950 firma un nuevo contrato discográfico, en este caso con Imperial Records, donde grabara otros 52 temas en los siguientes cuatro años. A pesar de tratarse de canciones excelentes, no consigue alcanzar el éxito logrado en los años precedentes. En 1955 ficha por Atlantic y continua grabando discos y girando por todo el país, atesorando una gran calidad compositiva aunque siguiendo alejado del éxito. Se vuelve a establecer definitivamente en Los Ángeles y en 1962 cruza el charco para actuar en Europa con el American Folk Blues Festival. Así se convierte en una estrella internacional, logrando tener un circuito de actuaciones estable por Europa. En esos años graba como freelance para diversos sellos de distintos países, llegando incluso a ganar un Grammy en 1970 por su álbum Good Feelin' editado por el sello Polydor. Su mala salud también le acompaña en esos últimos años, hasta que el 16 de marzo de 1975 fallece a causa de una neumonía a la edad de 64 años.



T-Bone Walker pertenece a esa estirpe de bluesmen que cruzaron el país coast to coast desplegando la magia de su guitarra. Un artista que creó un estilo que fue la mecha de la explosión del blues de la postguerra. Un músico versátil e inteligente que desarrolló la guitarra eléctrica hasta cotas que jamás se habían conocido. El maestro Freddie King comentaría años después en una entrevista, que creía que todo el blues moderno tenía su origen del trabajo realizado por T-Bone Walker y que al comentárselo en una ocasión a B.B. King este le respondió que él también pensaba lo mismo. No estaría de más el descubrir el crossroads en el que T-Bone Walker descansó encima de la funda de su guitarra, mientras esperaba el paso de la fortuna en un Buick de color negro.


Call It Stormy Monday


T-Bone Shuffle


Too Much Trouble Blues


Midnight Blues


I Got The Blues

9 comentarios:

TSI-NA-PAH dijo...

Amigo,soyun bluesman,soy pendenciero, buscavida,mujeriego y bebedor!!!!.Bueno si no es exactamente asi ,si que me hubiese gustado ser un tipo con ese alma de blues en mi interior y sentarme en un tugurio y interpretar "Stormy Monday".Me has echo viajar ha esa epoca con tu magnifico post.
Gracias Brother!

ROCKLAND dijo...

Precioso post para un grande del blues y su posterior influencia a muchos de los nombres que veneramos.

Saludos

Nando dijo...

Estos eran musicos y lo demas son bromas, con esas vidas curtidas que hacen que tocar blues solo sea un reflejo de su vida habitual, y si aun encima tu mentor era nada mas y nada menos que Blind Lemon Jefferson, uno de los mejores guitarristas de la epoca y precursor de country blues con 85 singles grabados,pues ya empiezas bendecido.
Gran post colega, saludos

WOOD dijo...

Nunca he profundizado en este bluesman, pero me atrapa. El post, excelente, en tu onda. Abrazo.

CatzLock dijo...

Un post realizado con maestría, mi amigo Joxemiel. Muy informativo, y repleto de música de calidad, como nos tienes acostumbrados ;)!

Saludos!
Catz

Joxemiel dijo...

Me alegro mucho que os haya entretenido este pequeño recordatorio de este grande de la música...
Muchas gracias por vuestros comentarios...

Saludos.

Ringo dijo...

¡Que post más auténtico!...... Si pudiera, comentaría en tresillos de corchea!!!!... ja ja ja
Ringo dixit

Blue Monday dijo...

Fabuloso. Si lo hubiese leído antes hubiese sido mi entrada para EL SOFISTICADO BLUES DE LOS ANGELES. Como no lo hice, pues me las tuve que apañar, jajaja.
Desconocía que tuvieses blog. Fallo imperdonable. Quedas enlazado de inmediato.
Abrazos desde la cueva.

Joxemiel dijo...

Muchas gracias Ringo eres un crack...jejejeje
Muchas gracias Blue Monday, tu post de T-Bone es magnífico al igual que tu blog...te enlazo igualmente...

Gracias a los dos por vuestros comentarios y un saludo.

 
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